Cuando un fluido sale de una tubería que está presurizada se genera un sonido acústico. Este fenómeno se conoce desde hace más de cien años y se ha usado para detectar fugas en los sistemas de fluidos que tienen medios presurizados como pueden ser el petróleo, el gas o el agua. Ahora conocemos que la fuente del ruido se debe principalmente a la turbulencia y las burbujas de cavitación generadas por donde sale el fluido. Otros parámetros tambien influyen en la generación del ruido, como el diámetro de la tubería, el tamaño de la fuga o la presión del fluido.

En muchos casos, un simple dispositivo colocado en una llave de paso cerca de la fuga es suficiente para escuchar y reconocer el sonido de una fuga. Anteriormente se usaba un simple palo, muy parecido a los estetoscopios que utilizan las parteras. Los instrumentos actuales son más avanzados e implementan acelerómetros o hidrófonos (micrófonos subacuáticos). Además, existen muchos sistemas en los que los dispositivos de escucha están instalados permanentemente en la red, con lo que se puede hacer un monitoreo constante.

Pero también existen varios problemas que se deben de tomar en cuenta al utilizar este tipo de análisis, puesto que las condiciones locales pueden afectar tanto a la generación de ruido como a su propagación, lo que dificulta hacer filtros de frecuencia precisos o calcular la velocidad requerida del sonido. Este método, requiere cálculos masivos esto, equivale a un mayor consumo de energía, la utilización de mejores equipos lo que incrementa el costo de manera significativa.

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