En muy rara ocasión los tejidos blandos se conservan como fósiles, pues a diferencia de los huesos y los caparazones, estos se desintegran en un periodo mínimo. Este fósil logro conservar por 310 millones de años su cebro gracias a un mineral de carbonato de hierro llamado siderita. En muy rara ocasión los tejidos blandos se conservan como fósiles, pues a diferencia de los huesos y los caparazones, estos se

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