El mantenimiento es un área importante que a menudo se descuida. No obstante, es un indicador excelente de la consciencia de seguridad en una instalación. En términos generales, un ambiente de trabajo sucio y desordenado es comúnmente también un ambiente inseguro.

Siempre se han tenido regulaciones que estipulan que el lugar de trabajo sea mantenido en condiciones limpias y seguras. Cuando un inspector camina por una instalación, el mantenimiento es algo que puede notarse inmediatamente. No hay manera de esconder un lugar desordenado. Si se ve suciedad y desorden, puede suceder que quieran revisar minuciosamente todo el programa de seguridad.

Indicadores de mantenimiento deficiente:

• Puestos de trabajo desordenados

• Artículos fuera de repisas y estantes

• Aceite y/o grasa en el piso

• Iluminación cubierta con polvo y mugre

• Empleados cubiertos con polvo y mugre

• Acumulación de polvo o mugre en la parte superior de mesas, etc.

• Falta de interés de los empleados por los regueros, etc.

Formas de minimizar un mantenimiento deficiente:

• Lleve a cabo inspecciones periódicas del área de trabajo

• Mencione el mantenimiento en las declaraciones de la política de manejo

• Establezca procedimientos para un mantenimiento adecuado

• Entrene a los empleados sobre la importancia del mantenimiento, durante las orientaciones a los “recién contratados”

• Establezca programas de incentivos sobre el “área de trabajo más limpia”

Cuando una instalación se enfoca hacia un mantenimiento adecuado, no sólo será más segura, sino que además la moral del trabajador mejorará, lo cual usualmente repercute en una mayor productividad. Este incremento en productividad mejora las utilidades beneficiando a todos, lo que hace que el mantenimiento sea realmente rentable.

¡El mantenimiento es responsabilidad de todos, no espere que otra persona arregle el desorden!

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