Reducir nuestro consumo no significa renunciar al confort de un clima moderado, existen varias alternativas para trabajar cómodamente sin excedernos con el uso de aire acondicionado.
El uso de este genera un círculo vicioso que se retroalimenta a base de emisión de gases de tipo CO2, conocidos como «gases de efecto invernadero» los cuales son los principales causantes de la degradación de la capa de ozono y la contaminación del aire.
Una de las mejores alternativas para mantener un ambiente fresco es hacerlo de forma natural, abriendo en lo posible, las ventanas para lograr una corriente aire fresco, limpio y adecuado.
Actualmente por la contingencia sanitaria la Organización Mundial de la Salud invita a seguir estas recomendaciones en lugares de trabajo, escuelas y alojamientos turísticos, en los cuales se deben de aumentar la tasa de ventilación por medios naturales, preferiblemente sin reciclar el aire.

Al final, es una paradoja: Queremos menos temperatura en nuestros espacios cerrados, pero usamos aparatos que hacen que la temperatura global aumente.
¿Le encuentras el sentido?

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